TEMA 3: APRENDER EN LA EDAD ADULTA
· IMPLICACIONES PARA LA MEJORA DE LA PRACTICA EDUCATIVA EN LA EDAD ADULTA.
Es importante indicar que las diferencias físicas, psicológicas y sociales, las circunstancias personales, el comportamiento peculiar de determinados factores que influyen en el aprendizaje, así como elementos singulares que conforman el mismo en la adultez, son significativos para unos plateamientos pedagogicos distintos, al tiempo que constituyen las principales señas de identidad de la Educación de Personas Adultas.
Principios que pueden ayudar al mejor desarrollo de la practica educativa en este sector:
1. Partir de los intereses y motivaciones de los participantes: En las personas adultas existe una motivación inicial intrínseca, el reto es mantenerla. Es necesario adecuar los contenidos a las capacidades y conocimientos previos, al tiempo que proporcionar la valoración continua sobre aciertos y errores que se produzcan.
2. Basar el aprendizaje en la participación activa y democrática: Utilizando el dialogo y el trabajo en grupo. Resulta apropiado que intervengan en la plantificación de su aprendizaje, colaborando en la elección de objetivos, contenidos y actividades.
3. Seleccionar aquellas metodologías y estrategias de aprendizaje mas acordes con el proceso de evolución psicobiologicas y social: Dado que dichas diferencias afectan a las diversas etapas. En general, resultan idóneas las de carácter activo y participativo, pues estimulan la motivación inicial y promueven el autoaprendizaje, al exigir la implicación directa del sujeto.
4. Aprovechar la experiencia: Que poseen las personas adultas y el caudal de conocimientos prácticos adquiridos a través de la misma, elementos que constituyen el punto de partida para la abstracción, generalización y ampliación de conocimientos y para lograr las significatividad de los mismo.
5. Destacar la proyección hacia la practica: Al impartir los nuevos conocimientos, dado que los adultos busca la inmediatez de la aplicabilidad para la mejora de su vida personal, profesional y social.
6. Potenciar especialmente las funciones de orientador, facilitador y animador del educador: Este profesional deberá actuar como generador de nuevas experiencias y como fuente de consulta, fomentado la organización y constitución del conocimiento.
La persona adulta esta capacitada para, llevar a cabo con éxito procesos de aprendizaje, a fin de enriquecer su propia individualidad y para mejorar su entorno.

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